Paula Winkler
De merengue y vajilla
Si supiera Lourdes
la cantidad de sartenes
cucharones y ollas
que esperan ser lavados
en la húmeda cocina
de la 109 street,
seguiría bailando merengue
con el hombre de sonrisa sardónica
zapatos de charol
y cigarro dominicano en pena
que la gran manzana no alcanzó a suplir
ni con sus exquisitas hamburguesas.
Mujer con fantasma y sin brillantes
Un pedazo de pan
vaso de vino tinto
cubiertos sucios
sobre mantel blanco.
Dientes acerados
y garganta grande
mano desnuda con cicatrices
sobre mesa destartalada.
Silla vacía
y, enfrentado a la cama,
el fantasma de Deauville
que juega a ser hombre;
su mujer lo mira
con superada inocencia
en Deauville no hay fantasmas
sino sólo cadáveres.
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